El auge de la inteligencia artificial empieza a poner el foco en una cuestión clave para su rentabilidad: el coste energético. Mientras el precio mayorista de la electricidad en España alcanzaba en septiembre los 143 €/MWh, su nivel más alto desde 2023, los inversores buscan oportunidades en empresas capaces de desarrollar una IA más eficiente.
Es el caso de Multiverse Computing, el unicornio español que ha logrado reducir hasta un 95 % el tamaño de los modelos de IA y hasta un 80 % sus costes de funcionamiento. En su última ronda de financiación, la compañía captó 1,3 millones de euros de inversores particulares españoles a través de Akka, junto a fondos institucionales y al fondo tecnológico del Gobierno (SETT).
Hablamos con Javier Desantes, cofundador y CEO de Akka, sobre el atractivo de la IA eficiente, las oportunidades de los mercados privados y los riesgos que deben tener en cuenta los pequeños inversores.
La eficiencia energética, el nuevo factor clave para invertir en inteligencia artificial
El precio mayorista de la electricidad en España alcanzó en septiembre los 143 €/MWh, su nivel más alto desde 2023, mientras crece la demanda energética de los centros de datos. ¿Está empezando a cambiar la forma en que los inversores valoran las empresas de inteligencia artificial, dando más importancia a su eficiencia energética y a sus costes operativos?
Sí, cada vez pesa más. En IA ya no importa solo quién tiene el modelo más potente, sino cuánto cuesta ejecutarlo a escala. Energía, GPUs, memoria y coste por inferencia se están convirtiendo en variables económicas fundamentales. Dos empresas pueden ofrecer resultados similares, pero si una necesita una fracción de los recursos, su capacidad para escalar y sus márgenes pueden ser radicalmente decisivos.
En Multiverse Computing habéis desarrollado una tecnología capaz de reducir hasta un 95 % el tamaño de los modelos de IA y hasta un 80 % sus costes de funcionamiento. ¿Cómo se traduce esto en cuanto impacto económico en las empresas que necesitan desplegar inteligencia artificial a gran escala?
El dato clave no es únicamente reducir un modelo un 95 %, sino cuánto baja el coste de hacer el mismo trabajo manteniendo una calidad comparable. Una reducción de hasta el 80 % en costes de funcionamiento puede cambiar completamente la economía de desplegar IA a gran escala: necesitas menos GPUs, menos memoria, menos energía y menos infraestructura. Cuando multiplicas ese ahorro por millones de consultas, el impacto económico es enorme.
Mercados privados: oportunidades y riesgos para el inversor particular
En la última ronda de financiación de Multiverse Computing, inversores particulares españoles invirtieron 1,3 millones de euros a través de Akka. ¿Cuáles han sido los principales atractivos que han despertado este interés en el inversor particular en España?
Creo que Multiverse reúne varias cosas que el inversor entiende muy rápido. La primera, que ataca uno de los grandes cuellos de botella de la IA, su coste. La segunda es que tiene una tecnología muy diferencial. Y la tercera, que lo hace desde una empresa española que está compitiendo a nivel internacional. Además, compartir ronda con fondos institucionales, inversores estratégicos y actores como SETT aporta una validación adicional. Los 1,3 millones de euros invertidos a través de Akka reflejan que existe mucho apetito entre particulares por acceder a este tipo de empresas antes de que lleguen a bolsa.
La inversión en inteligencia artificial suele asociarse a grandes fondos de capital riesgo y a valoraciones elevadas. ¿Qué oportunidades ofrece el acceso de los particulares a los mercados privados y qué debería entender un pequeño inversor antes de participar en una operación de este tipo?
La gran oportunidad de los mercados privados es poder participar en una fase en la que todavía se está creando una parte muy importante del valor de una empresa. Pero hay que entender la otra cara: son inversiones de riesgo, ilíquidas y con horizontes largos. No tienes una cotización diaria y una buena empresa también puede convertirse en una mala inversión si entras a una valoración demasiado alta. Para un particular, diversificación y paciencia son absolutamente fundamentales. Algo que desde Akka incentivamos mucho a hacer: no meter todos los huevos en la misma cesta.
En la ronda de Multiverse han coincidido inversores particulares, fondos institucionales y el fondo tecnológico del Gobierno de España (SETT). ¿Qué aporta la participación de estos distintos perfiles y hasta qué punto puede servir como señal de confianza en el potencial de una compañía?
Cada perfil aporta algo diferente. Un fondo profesional aporta análisis y experiencia financiera; un inversor estratégico puede aportar clientes, tecnología o distribución; y un inversor público como SETT aporta además una visión sobre el carácter estratégico de la empresa para el país. Que todos coincidan en una ronda es una señal de validación interesante, aunque obviamente no es interpretación como garantía de éxito.
La eficiencia energética se está convirtiendo en un factor estratégico para el desarrollo de la IA. ¿Qué peso crees que tendrá está capacidad de reducir el consumo de recursos en términos de competitividad?
Va a ser uno de los grandes factores competitivos de la próxima década. Hasta ahora la carrera de la IA se ha medido mucho por quién construía el modelo más grande; cada vez se va a medir más por cuánta inteligencia útil obtienes por euro y por vatio consumido. Si dos modelos resuelven el mismo problema y uno necesita cinco veces menos recursos, esa diferencia acaba teniendo un impacto enorme en costes, escalabilidad y capacidad de despliegue.
El interés por la inteligencia artificial convive con valoraciones muy elevadas y expectativas de crecimiento que no siempre se cumplen. ¿Cuáles son los principales riesgos que deberían analizar los inversores particulares antes de invertir en empresas tecnológicas que todavía no cotizan en bolsa?
El primer riesgo es la valoración: incluso una empresa extraordinaria puede ser una mala inversión si pagas demasiado caro. Después tienes, de mayor a menor medida), el riesgo de ejecución, es decir, no conseguir convertir innovación en ventas; el riesgo de competencia, ya que el time-to-market es ínfimo si lo comparamos con hace 10 años; y la falta de liquidez, porque se necesita mucho capital.
De los semiconductores a la robótica: las tecnologías que marcarán las próximas inversiones
De cara a los próximos años, ¿qué sectores o tecnologías atisbas que pueden concentrar las mejores oportunidades de inversión en los mercados privados y qué papel pueden desempeñar los inversores particulares españoles en la financiación de la innovación tecnológica?
Me interesan especialmente las tecnologías que resuelven los grandes cuellos de botella de esta nueva ola: eficiencia de IA, semiconductores, energía, robótica, ciberseguridad e infraestructura tecnológica. Muchas de las mejores oportunidades probablemente estarán en las capas que permiten que toda la revolución funcione, no necesariamente en la aplicación final que ve el consumidor. Y ahí el inversor particular español puede jugar un papel cada vez mayor: si conseguimos democratizar el acceso a estos mercados, miles de pequeños inversores juntos pueden convertirse en una fuente muy relevante de capital para financiar innovación europea.




